EL CICLISMO DE MONTAÑA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UN AFICIONADO MÁS.

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lunes, 14 de enero de 2013

A pedales


Yo le había pedido a los Reyes Magos una bici. La quería sin marchas, básica, con una cestilla y con los frenos en los pedales, como la que tuve de pequeña. Con esa bici, yo quería ir a comprar el pan, el periódico y los churros a Churriana, bajar al cine al Plaza Mayor, llegar hasta la playa en La Cizaña, a veces con mis hijos detrás, como una mamá pato en dos ruedas. No me la van a traer. Los Reyes son sensatos y no quieren que me mate con un regalo suyo. He roto la carta. Así queesperaré con paciencia a que el alcalde decida que hay dinero para pintar el arcén del vial nuevo del Ikea, de un color distinto, un gran proyecto que se quedó fuera del Plan E porque debía de ser mucho más importante gastarse 700.000 euros en los jardines de al lado de la Casona del Parque, que estaban ya tan cuidados que iban los novios a hacerse fotos.
He elegido el carril bici como metáfora para despedir este año en Málaga. No sé si se habrán percatado pero 2012 puede ser el año en el que la bici empezó a enseñar sus ruedas por la ciudad, síntoma de que un sitio empieza a ser listo, más que smart city. La bici no consume gasolina y quema calorías, no contamina y dicen los que la usan que proporciona felicidad, como si ET fuera en el cestillo y todos camino de la luna. Han surgido muchos negocios relacionados con ellas, ya no están solos los dos guiris chalados de Pedregalejo, casi enfrente de Lauri. Hay tiendas en Cruz de Humilladero, en el barrio de La Victoria, en la zona de calle Hilera y en Churriana. Hay un empresario, de QQ Bikes, que las vende y alquila en el Muelle 1 con un pequeño motor eléctrico. Hay tours de la ciudad que se hacen a pedales.
La bici ha fortalecido la sociedad civil, con la labor no lo suficientemente reconocida de Ruedas Redondas, que lo mismo organiza talleres infantiles en el cauce el Guadalmedia que acciones protesta para señalar que, a estas alturas, no se puede cruzar el Guadalhorce por un puente decente y respetuoso con el medio ambiente. Creo que así debería funcionar la iniciativa pública, con obras pequeñas como el carril bici que, sin embargo, provocan que florezca el empuje privado.
También es un ejemplo de la mala planificación, de ser una buena noticia a pesar del Ayuntamiento. A estas alturas de la vida, oponerse a los carriles es sinónimo de antiguo, retrógrado, casposo y miope. Hasta don Pedro Fernández Montes, alcalde de Torremolinos, se ha visto obligado a señalizar un carril por el paseo marítimo. Había que pasar por el aro de fomentar la bici, a riesgo de quedar como un completo inútil. Pero se ha hecho a regañadientes y se nota. No hay carril bici hacia el Este, Pedregalejo y El Palo, donde se usa mucho. Se sigue sin ampliar la acera de los Baños del Carmen. No se ceden plazas en los aparcamientos municipales para evitar robos. No se ha trazado uno por el cauce del Guadalmedina, que está a huevo. Tampoco es fácil llegar a Teatinos de esa manera, pero cada vez hay más estudiantes que lo consiguen.
Si no hay millonadas para hacer ahora las inversiones del Metro, que lo paren pero que dejen menos de la décima parte para hacer una red de carriles en condiciones. Fue el logro más visible de IU en el Ayuntamiento de Sevilla. Pero las bicis ni son sólo para el verano, ni son de izquierdas o de derechas. Faltaría más. Para exigirlo, me gustaría unirme a Bici Crítica, que un jueves al mes por la noche congrega a cada vez más ciclistas. Pero no tengo bici. Por eso, en vez de la carta a los Reyes, le escribo esto al alcalde. Que deje de ir a pedales y meta el turbo.

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